domingo, enero 20, 2013

Luz de mañana

No quiero pensar. Cuando mi mente deja de estar ocupada vagabundea por senderos oscuros y llenos de espinas. Prefiero tenerla concentrada en caminos trillados, anchas carreteras por las que ya he pasado cientos de veces, la rutina me ayuda a evitar los desvíos.

Sin embargo, cuando la noche me envuelve y cierro los ojos, mi cerebro empieza a procesar la información del día e invariablemente abre puertas a esas sendas: las preocupaciones y dudas toman colores mustios, acciones inquietantes, vistas grises sobre el mar de los sueños. Sólo a veces, muy ocasionalmente, una luz se filtra por entre el cielo plomizo de mis ensoñaciones, e invariablemente viene a iluminar la flor que dejó en mis campos.

2 comentarios:

Candas dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=AsvrCrdo4SA

Huelquén dijo...

"Que los otoños te doren la piel" Candas.

Gracias