miércoles, agosto 15, 2012

En busca del tiempo perdido

Mi amigo el viejo farero dice que el primer recuerdo que tiene del mar es su olor, ese combinado de salitre y algas que se le pegó al alma la primera vez que lo vio. Yo, que por enfermedad he estado mucho tiempo privado de ese sentido, estoy recobrando ahora mis recuerdos asociados al olfato, o consiguiendo nuevos…

Muchos de ellos serán comunes con vosotros, lectores, como el olor del pan recién hecho saliendo de la puerta de una tahona, un recuerdo que estará siempre asociado a mi tierra, a mi pueblo y a sus tradiciones. El aroma a café recién molido, hirviendo en el puchero junto a la chimenea, en casa de mis abuelos, o el del chocolate caliente en una churrería de barrio… El frescor de la hierba recién cortada, en una mañana veraniega de aire limpio y claro, me lleva de nuevo a aquellos meses como jardinero municipal, levantándome antes de la salida del sol para regar y mantener las praderas de césped de mi localidad. O el olor a lejía y limpio que tenían los pasillos del colegio a primera hora, o en nuestras casas, cuando las madres se empleaban a fondo con la Conejo (¿os acordáis?)

Otras sensaciones son más personales, aunque no soy el único que las conoce. Como el tufo dulzón de la descomposición y la muerte, que mi mente relaciona con la presencia de buitres y otras carroñeras, cabalgando sobre el aire caliente de la Sierra de Toledo, en una excursión durante mis años universitarios. O el aroma de su pelo, cuando se apoyaba en mi pecho y yo besaba su cabeza, intentando retener un momento que sabía fugaz. El perfume, su perfume combinado con el aroma de su cuerpo mientras intentamos dormir abrazados…

Y hay, finalmente, aquellas fragancias que parece que sólo yo puedo detectar, como el olor a verano, seco y cálido, con regusto a polvo y cloro de piscina. O la persistencia de la vergüenza, la soledad y la frustración, esencias que ahora llenan mi casa, y a las que no consigo acostumbrarme…

5 comentarios:

Anónimo dijo...

LLegué a tu blog a través de otro que visito, me parece que escribes estupendamente y que tus entradas deberían estar correspondidas con múltiples comentarios... en fin, es como la vida no siempre se recibe lo que se entrega.

Un saludo

Huelquén dijo...

Muchas gracias, lector anónimo, ya me gustaría tener comentarios en muchas entradas, todo llegará...

Anónimo dijo...

Pues sí, es una delicia leerte, quien te conozca seguro vuelve.

Seguiré siendo igual de anónima, mi nombre es Beatriz.

Saludos

Huelquén dijo...

Gracias de nuevo, y bienvenida Beatriz

Candas dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Beatriz: debería ser más leído y por tanto, tener más comentarios, y en cuanto a lo segundo, creo que Huelquén entiende de eso un rato.

Por cierto, yo, que llegué a este blog hace un siglo ya, también te doy la bienvenida.