jueves, septiembre 27, 2012

El pobrecito hablador

Cada vez creo más que el ente España es un hombre: bravucón, peleón, fiestero, un poco perezoso, pícaro y bastante orgulloso. Y con eso me refiero a la actitud que trasciende de lo que hacemos y decimos. Ahora mismo estamos en una crisis en la que se han producido 400 000 desahucios, que alguien ha tenido la brillante idea de poner candados a los contenedores de basura para que no se pueda buscar comida en ellos (señal de que se hacía, y mucho), que la amenaza del despido se cierne sobre muchos de nosotros, y que tenemos un paro de los más altos del mundo... ¿Y cómo lo arreglamos? Dedicando horas y horas a ver si se divorcia esa señora o quién tiene mejor voz, o qué le pasa al pobre que esta triste, o pidiendo autodeterminación.

Vaya por delante que respeto mucho todos los derechos históricos de los pueblos que componen nuestra piel de toro, desde los habitantes del oriente al poniente, pero eso, derechos históricos y dentro de un contexto actual. Que Cataluña es una nación, mira, no lo discuto ni me interesa; pero era parte de la corona de Aragón, con su autogobierno, y creo recordar de mis años de estudio que hasta el siglo XVIII lo conservaba pero estaba bajo la corona de España. El señorío de Vizcaya ha sido parte de la corona de Castilla desde el siglo XIV, y el reino de Galicia dos siglos antes. Parecen muchos años para ser explotados, o creer que son colonias esclavizadas, como he leído en algún sitio.

Sí, hay un idioma y una cultura diferentes en estos lugares, que deben ser protegidos y respetados. Pero también hubo una dinastía real en un pueblo de la sierra castellana durante más de doscientos años, y ni pelearon con los reyes de Madrid ni los veo levantarse en armas, enfadados ante el ataque centralista y ansiosos por la independencia.

Mi propuesta, desde el asombro ante nuestra estupidez como masa, es la siguiente: antes de hacer ninguna promesa de independencia, ni amago de partir una cesta que cada vez hace más aguas (¿pero qué va a quedar, sea Cataluña o Madrid, si rompemos lo que ahora mismo necesita recomponerse para todos?), mi propuesta, repito, es limpiar el país de malos políticos. Una casta de personas que parecen haber perdido el contacto con la realidad (alquiler, dietas, iPad, coche oficial, prebendas varias, chanchullos...), y que en su afán de mantenerse montados en la adrenalina del poder nos están clavando las espuelas en las costillas, porque carne no nos queda.

Hoy, más que nunca, se hacen proféticas las palabras de Mariano José de Larra, cuando escribió: “Aquí yace media España, murió de la otra media”

4 comentarios:

Candas dijo...

Como avanzadilla, viva el ministro de industria, que ha conseguido que la bombona de gas y el recibo de la luz bajen más de un dos y más de un cuatro por cien su importe!!

Candas dijo...

Yo, que vivo en una comunidad donde se palpa en multitud de ocasiones el nacionalismo, voy cansada de observar, como para conservar los susodichos 'derechos históricos' (aquí, en Galicia, se le da especialmente importancia a lengua), se echa mano de las medidas más drásticas, indeseables y odiosas que existen. Ejemplos claros y sencillos son, como nos hacen conocedores a los trabajadores los sindicatos radicalistas por estos lares, de nuestros derechos y reivindicaciones en los puestos de trabajo, con todos los panfletos o charlas informativas en una de las lenguas oficiales, quejicosos y molestos por el 'no recibimiento' en la capital del reino para la firma de los convenios (¿pero, se hacen entender?), o como recibimos en casa los padres las notificaciones que, referentes y afectando a la educación de nuestros hijos, nos llegan desde entes públicos como colegios, guarderías e institutos: en arameo. Qué las competencias en educación estén traspasadas para todas las comunidades desde el gobierno central, no significa que el papel donde van impreso el recientemente llamado 'gallego normativo' (total, en la calle se habla el 'gastrapo') no lo hayamos pagado entre todos...
El manoseo es tan grave, que las generaciones que las sufren aún se atreven a encararse con 'el forastero' (léase mi caso!) para convencerlo y convencerse de que la comunidad, provincia o pueblo del que uno procede no tiene datos históricos que ofrecer: "vosotros, ni gastronomía, ni historia, ni baile folklórico...; nosotros muñeira, petroglifos y empanada..."... Empanada sí, ¡pero además de la buena!, de esa que va rellena de ignorancia y fanatismo.

Yo si creo en la política. En frente de esta opinión, aparte de una gran ingénua que piensa que saldremos en breve de ésta (federados o confederados,¡con Cataluña ya o sin ella!),en frente digo, una gran defensora de la tan vapuleada tecnocrácia, y más que en los políticos, mi fe deriva por supuesto, en los especialistas del gobierno, en la necesidad de una dirección técnica y 'no política' de la sociedad; una ciudadana de a pie, que no se considera estúpida al encender la televisión nada más entrar por la puerta de su casa, porque siempre le pareció menos 'lavacerebros' que el supravalorado 'coach' que ahora está tan de moda en nuestro día a día, pero destinado a extinguirse cual tiranosauro rex...

¡¡¡Ayyyyyy, si los romanos levantasen la cabeza...!!!

Huelquén dijo...

Juntos, peleados, pero juntos...

Y el ministro de industria hará lo que pueda, porque el de hacienda se lo cargará...

Candas dijo...

Hombre de poca fe... Ainnsssss!!