jueves, septiembre 13, 2012

Islas

La casa no estaba en las mejores condiciones, pero a él le pareció perfecta. Le faltaban varios cristales en las ventanas del piso superior, la puerta estaba bastante desvencijada, le hacía falta una nueva capa de cal en el exterior y seguramente tendría que reemplazar varias tejas en el tejado, pero a él le pareció perfecta. Alejada de las vías principales del pueblo, en una calle solitaria y tranquila, con un gran patio trasero que había visto mejores días y unas grandes vistas al valle y a las montañas, a él le pareció perfecta.

Cuando el propietario le mostró el interior, sus buenas sensaciones se acentuaron. A pesar de la suciedad y polvo, las vigas principales estaban en buen estado, y no se observaban grietas ni agujeros en las paredes y el suelo. La chimenea estaría seguramente atascada, pero el hogar tenía sus ladrillos refractarios en buen estado. Las cañerías eran antiguas, aunque no mostraban signos de desperfectos. Al abrir los grifos, el chorro de agua salió limpio y sin problemas, señal de que la fontanería no sería un gran problema.

Caminaba por el amplio salón, mirando las ventanas, mientras el dueño del edificio intentaba alabar las condiciones de la vivienda, temeroso sin duda de que ese cliente desechara la compra como lo hicieron otros antes. Sin embargo, el hombre que había llamado a su puerta esa mañana, un desconocido que acababa de llegar al pueblo por lo que contó, no era como los demás.

El trato se selló con un apretón de manos y la firma del contrato en la notaría cercana. Después de que se cumplieran los trámites administrativos de rigor, el nuevo dueño del edificio entró en la casa, llevando en la mano una gastada mochila y un saco de dormir que había visto también mejores días. Abrió todas las ventanas y extendió el saco de dormir en el suelo de la habitación principal, bañado por la luz de la luna creciente que entraba por una de las rotas persianas.

Tras recorrer la casa de nuevo, como tomando nota mentalmente de su disposición y posibilidades, el hombre se desnudó y entró en el interior del saco. Cerró la cremallera del mismo y durmió dos días.

5 comentarios:

Candas dijo...

Me trae recuerdos de 'Campanas', Héctor llegando a la antigua casona, donde años más tarde compartiría porche, compartiría hogar junto a Lumia; hombres solitarios, casas por arreglar, corazones y vidas que reconstruir...

Anónimo dijo...

Podría ser el comienzo de una novela, un inicio con el que ya te haces preguntas.... ¿el comprador conocía la casa de antes? es que durmió dos días nada más entrar en ella y eso da que pensar, además otro misterio le acompaña ¿ porqué el título de "Islas"?

Beatriz

Candas dijo...

Beatriz, yo me atrevería a ir más allá con esa pregunta: Huelquén, por qué los títulos de tus relatos están siempre tan disociados de sus historias???
:)

Huelquén dijo...

Candas, Héctor y este nuevo personaje son hombres que buscan un refugio, un lugar donde recomponerse y encontrar su lugar.

Beatriz, tal vez no una novela, pero si el comienzo de muchos relatos. Este personaje tiene mucho que contar...

Los títulos sólo a veces tienen algo que ver con la historia, me gusta usar canciones y frases robadas por ahí...

Candas dijo...

Te meterás en un lío como sigas haciendo eso, Huelquén. Te lo digo por experiencia.