sábado, enero 01, 2011

Carbon y ramas secas

Lo difícil que es encontrar a la persona que se ajusta a ti. Nos enseñan en las escuelas, en la televisión, en nuestros cuentos y refranes, que toda persona tiene a alguien con quien puede congeniar y llegar a formar una familia, una de esas que dura toda la vida, hasta que la muerte los separe, etc.

Mentira.

La verdad es que con siete mil millones de seres humanos aplastando este planeta tienes más posibilidades de estar solo más tiempo que estar con una pareja, tienes más posibilidades de quedarte para vestir/desvestir santos que de casarte, tal y como lo veían nuestros padres. Si hasta ya se habla de una generación de solteros, de casas para singles, del poder adquisitivo de las familias monoparentales, se hacen productos de belleza y financieros exclusivamente para soltero/as (y no necesariamente homosexuales)…

Y sin embargo, la sociedad sigue empeñada en que las mieles de la felicidad solo están reservadas a los que están emparejados, a los sexualmente reproductivos, a los que renuevan la base generacional. Igual que hace unos años el énfasis se hacía en la diferencia de los roles sexuales, la mujer la pata quebrada y….

La felicidad no tiene que venir de la persona que está a tu lado, tiene que surgir de tu propio interior, tiene que brotar y llamar a otras personas, si sienten esa llamada. El concepto de familia tiene que depender menos de los lazos sanguíneos y más de los que realmente importan; puede ser más hermano tuyo el vecino que está ahí cuando lo necesitas que uno que no has visto en 30 años ni lo ha intentado. Y si esa familia es muy reducida, no tiene por qué ser malo.

Yo reivindico desde aquí el modelo Scrooge-light: una persona dedicada a sus negocios/aficiones, que no necesita del resto del mundo más para que relaciones colaterales (supermercado, bar, sexo ocasional), un cochino feliz en su inmundicia, que no precisa de nada más que de aquello que le hace sentirse vivo, y que no hace ningún daño al mundo con su existencia. Son seres que prefieren vivir en soledad o rodeados solo de aquellas personas que les proporcionan positivismo, sin olvidar nunca que no estamos solos en este mundo, y que nuestra meta debe ser siempre dejar un mundo mejor que el que nos encontramos: ermitaños, profesores vocacionales, aquellos que eligen servir como forma de vida (misioneros, voluntarios, religiosos de buena fe…), solitarios sociales…

Quede claro que abomino de los Scrooge-hard, seres egoístas y traicioneros, dispuestos a aprovecharse del prójimo, sin un ápice de compasión y cuya definición de felicidad lleva aparejada la desgracia de otros, bien por acción o por omisión. Son estos personajes que viven su soledad con orgullo desmedido, usando a otras personas para calmar sus apetitos, sin pensar en las necesidades de esas personas, y que en muchas ocasiones tienen un barniz de respetabilidad que se resquebraja bajo el más mínimo escrutinio: presidentes de república, políticos de todas las raleas, empresarios avariciosos, banqueros codiciosos y cortoplacistas, líderes religiosos (que se olvidan que la fe es el mayor de los dones, y que no debe ser dilapidado), chulos y camellos de todo tipo…

Si has encontrado a tu media naranja, recuerda que no debes exprimirla, sino plantar tus semillas junto a las suyas, y luchar para que los frutos sean de ambos, no de uno solo.

1 comentario:

Rosi dijo...

Me quedo con el Scrooge-medium...